Hola,me presento, mi nombre es Davinia y tengo 26 años, e creado esta pagina web para poder compartir opiniones y sensaciones con otras madres y futuras mamas, estoy en el 6º mes de embarazo, y yo y mi esposo tuvimos la idea de crear la web, soy de España, tengo un embarazo gemelar, (mellizos) un niño y una niña van a ser, espero poder compartir mucha información con vosotras/os y poder aprender mutuamente, un cordial saludo.

Atte: Davinia y Yoel
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El Bebé

Los bebés prematuros

La leche materna es el mejor alimento para los bebés prematuros. Está demostrada su superioridad desde el punto de vista de la nutrición, pero además aporta defensas y contribuye a un mejor desarrollo del cerebro del bebé.

Si la madre ha estado sacándose leche para alimentar al bebé mientras estaba en el hospital, tendrá una aceptable producción de leche para seguir dándosela a su hijo en casa. Una dificultad puede residir en que el bebé no haya aprendido a mamar del pecho, si en el hospital sólo tomaba biberones.

En algunos hospitales el personal puede brindar apoyo para la adaptación entre madre e hijo. También se puede recurrir a consejeros de lactancia o a los grupos de apoyo. Para enseñar al bebé a mamar al pecho, puede ser útil un “suplementador de lactancia”. Otra alternativa es continuar dándole la leche materna por medio de biberones, cuchara o vaso.

FÓRMULAS PARA PREMATUROS

Son productos alimenticios diseñados especialmente para la alimentación de los bebés prematuros. Aportan más calorías que las fórmulas de inicio (unas 72 calorías por cada 100 ml). Tienen suplementos de proteínas, calcio, fósforo, zinc y vitaminas. Las grasas son triglicéridos de cadena media, más fáciles de digerir.

Estas fórmulas son de precio similar a las fórmulas de inicio y deben aconsejarse en los bebés de mayor riesgo de desnutrición y en todos los demás prematuros hasta que alcanzan los 3 Kilos de peso.

FÓRMULAS DE INICIO

Pueden ser adecuadas para los bebés que nacieron con más de 34 semanas de gestación o más de 2 kilos de peso que no tengan otros factores de riesgo.

RITMO DE ALIMENTACIÓN: CANTIDADES Y HORARIOS

Es preferible que el bebé coma “a demanda”. Posiblemente preferirá tomas de poco volumen, pero más a menudo, posiblemente cada 2 horas. La mayoría de los prematuros engorda muy rápido cuando van a su casa. Sin embargo, los bebés más inmaduros pueden quedarse dormidos ( y habrá que despertarlos para que no se olviden tomas). A veces pueden ser muy lentos al tomar; otras veces se atragantan a menudo... Esto pone a prueba la paciencia de sus familiares. Los bebés que tengan problemas respiratorios residuales deberán tomar siempre pequeñas cantidades.

INTRODUCCIÓN DE OTROS ALIMENTOS

Como a los demás bebés, se les pueden empezar a dar papillas y purés a partir de los 6-7 meses de edad corregida o cuando pesen unos 6-7 kilos.

Suelen tardar más tiempo en aprender a comer con cuchara. Además, de ese modo suelen tomar menos cantidad de leche y, por tanto, se mantiene más tiempo la alimentación con biberones. A veces se les aportan suplementos que no necesiten más agua, como cereales, dextrinomaltosa, grasas...
Su crecimiento
El objetivo ideal de crecimiento del bebé prematuro es que crezca igual que hubiera hecho dentro de su madre.

Sin embargo, esto es difícil.

Puede haber motivos previos a su nacimiento que influyeron negativamente en su desarrollo (nutrición, infecciones o enfermedades de la madre...).
Además, los problemas que haya tenido que superar: distress, ventilación, infecciones etc, constituyen dificultades añadidas.
Por último, hay que tener en cuenta la raza y la talla de los padres.
Durante la estancia en el hospital, en general el bebé pierde peso inicialmente y poco a poco empieza a recuperarlo. Algunos recuperan el peso que tenían al nacer a los 10 días, otros más tarde.


Durante el primer año es normal observar etapas de rápido crecimiento y periodos en que éste se detiene aparentemente. Conviene medir al bebé periódicamente (al menos cada 3 meses) hasta los 2 años. Los bebés se deben medir tendidos los dos primeros años (se medirá pues la longitud). Después de los 2 años ya se pueden medir de pie (talla).

Para ajustar el crecimiento del bebé a las tablas de crecimiento que se usan habitualmente, conviene usar la edad corregida. Esta es la edad que tendría el bebé si hubiera nacido en la fecha prevista, a las 40 semanas de gestación. Algunos ejemplos:

Un bebé que ha nacido a las 24 semanas, cuando cumple 4 meses de edad cronológica, es en realidad cuando debería haber nacido. Por tanto no podemos compararlo con otro bebé de 4 meses que nació a término.
Un bebé que ha nacido a las 28 semanas, cuando tiene 4 meses “cronológicos”, es como si tuviera sólo 1 mes.
Otro bebé de 4 meses, que haya nacido a las 32 semanas de gestación, es como si tuviera 2 meses.
Este concepto es muy importante para valorar el desarrollo del bebé de forma adecuada. La mayoría de los prematuros, aunque haya nacido con bajo peso, llega a superar el percentil 3 de las tablas de crecimiento.

Con respecto al peso, los bebés de bajo peso para su edad gestacional pueden alcanzar el percentil 3 a distintas edades: algunos lo logran tan pronto como a los 3 meses de edad corregida, pero otros no lo logran hasta los 4 años. Por tanto, muchos prematuros serán delgados los primeros años de su vida.

Los bebés que nacen con pesos inferiores a 750 grs. tienen más dificultades para alcanzar pesos normales. El perímetro craneal crece de forma similar a los bebés nacidos a término, excepto en el caso de los bebés de muy bajo peso y los que tengan atrofia cerebral por alguna causa.
La audición en el bebé prematuro
Los bebés de menos de 1.500 gramos al nacimiento tienen mayor riesgo de padecer diversos grados de sordera.

No hay una sola causa para ello. Más bien se debe a la acción conjunta de algunos de los siguientes factores de riesgo:

La propia inmadurez, que no permite el normal desarrollo y maduración del sistema auditivo y sus conexiones nerviosas.
Las infecciones (meningitis) y las lesiones del cerebro (hemorragias...).
Algunos medicamentos que pueden dañar al oído, pero que son fundamentales para resolver determinadas enfermedades.
Las deformidades de la cara, típicas de los prematuros, que pueden facilitar que padezcan otitis.

Existen varias pruebas que permiten saber si un bebé pequeñito oye o no:
Los potenciales evocados cerebrales tradicionales: tiene el inconveniente de que es más difícil de interpretar y por tanto menos fiable en los bebés prematuros y se deberá repetir .
Los potenciales auditivos automatizados de tronco cerebral: se trata de una prueba sencilla, rápida y de bajo coste. Y es muy fiable.
Las otoemisiones acústicas: se trata un método más moderno y sofisticado, más caro y no siempre disponible.
En el caso de que se detecte déficit de audición de 45 dB (decibelios) el otorrinolaringólogo infantil aconsejará si el bebé necesita un audífono u otros tratamientos.
Periódicamente se deben repetir las pruebas para asegurarse de que el diagnóstico es correcto.
Prevención de las infecciones respiratorias
Los prematuros suelen padecer más infecciones respiratorias, y éstas pueden ser más severas en ellos, de forma que muchos deben ser hospitalizados en alguna ocasión durante los primeros 2 años de vida.Tienen más riesgo cuanto menor peso tuvieran al nacer. También influye la edad que tengan al iniciarse las epidemias (otoño e invierno).

Para intentar que disminuyan sus riesgos se recomienda:

Evitar por completo el humo del tabaco en el domicilio.
Evitar el contacto con adultos y niños con enfermedades respiratorias.
Evitar los lugares en que haya grandes grupos de personas en las épocas de infecciones respiratorias (transporte público, varias visitas a la vez,...).
Si es posible, no conviene enviarlo a la guardería durante el primer año de vida (y a ser posible tampoco el segundo año).
Las personas que convivan con el pequeño deberían ponerse la vacuna de la gripe (sobre todo si el bebé padece displasia broncopulmonar).
El bebé prematuro también puede vacunarse frente a la gripe, pero debe ser mayor de 6 meses de edad.
Conviene lavarse las manos a menudo cuando se atienda a un bebé prematuro.
 
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